Una historia de fe, amor y esperanza.
Nacidos del amor, fortalecidos por la fe y renovados por la esperanza. Esta es la historia de cómo dos guerreros le dieron nombre a nuestra misión.
Todo comenzó con una conversación y un sueño compartido: ayudar a quien más lo necesita. Sin experiencia, pero con el corazón lleno, Juan y Johanna fundaron Una Mano Amiga en sus comunidades de origen. Su primer proyecto —útiles para 25 niños— les enseñó algo que nunca olvidaron: la verdadera felicidad está en las sonrisas que provocamos.
Pero la fe fue llevada al límiteL&M son Lucas y Moisés.
Esta es su historia.
Dos hermanos con autismo. Dos guerreros que nos enseñaron que los milagros existen y que jamás se debe perder la esperanza.
Moisés


“De 1 libra 9 onzas… a este milagro caminando.”
El 3 de diciembre de 2023, Moisés llegó al mundo luchando. Con 24 semanas y apenas 1 libra 9 onzas, los doctores nos prepararon para lo peor. En sus primeras 48 horas enfrentó su primera cirugía.
Durante 7 meses en el Yale New Haven Children’s Hospital, en New Haven —a unas 50 millas de Groton y uno de los mejores hospitales infantiles del país—, cada día fue una prueba de fe. Johanna viajaba a diario para estar con él mientras trabajaba; Juan cuidaba a Lucas, y los fines de semana íbamos todos juntos.
Pero Dios tenía otros planes. En junio de 2024, tras 4 cirugías, Moisés salió del hospital. Hoy camina, se desarrolla y ya empieza a comer por su boca. Es, simplemente, un milagro.
Gracias infinitas a todo el personal del Yale New Haven Children’s Hospital — y de manera muy especial a su enfermera principal y al cirujano que lo operó de los intestinos. Sus manos también obraron este milagro.
Lucas
Lucas fue diagnosticado con autismo a los 3 años. Los cambios fueron duros: aprendimos a ser más pacientes, más comprensivos, a darle la atención constante que necesita.
Entonces llegó un giro inesperado. Con la llegada de su hermanito Moisés en diciembre de 2023, Lucas comenzó una transformación inimaginable. El amor de un hermano lo cambió.
Hoy, Lucas es casi un niño diferente. Aunque aún no habla, comprende, es increíblemente cariñoso y le encanta jugar. En marzo de 2024 regresó a su escuela original, donde progresa cada día. Él nos enseñó que la adaptación es posible y que nunca se pierde la esperanza.
Gracias al personal del Lawrence + Memorial Hospital de New London —parte, como Yale New Haven, del sistema Yale New Haven Health— por cuidarlo desde el primer día.
Aprendimos, en carne propia, lo que es necesitar una mano.
Durante los 7 meses que Moisés estuvo hospitalizado, la Ronald McDonald House de Connecticut nos dio algo invaluable: un hogar cerca de nuestro hijo. Vivíamos a 50 millas. No teníamos dónde quedarnos. Ellos nos abrieron las puertas.
Hoy, cuando ayudamos a una familia, no solo sabemos lo que necesita en teoría — lo sabemos porque lo vivimos.
Dos corazones, una misión.
“Ayudar me enseñó que la felicidad no está en lo material, sino en las sonrisas que provocamos y las vidas que tocamos.”
“Cada proyecto es una oportunidad para demostrar que la fe mueve montañas y que el amor transforma vidas.”
El nuevo nombre honra a Lucas y Moisés, pero es mucho más: representa nuestras luchas, la transformación de Lucas y el milagro de Moisés. Renovados y más fuertes que nunca, seguimos extendiendo esa mano amiga.
Los principios que guían cada decisión.
Fe en Dios
Nuestro motor. La fe nos sostuvo en los momentos más oscuros y nos impulsa a seguir.
Amor
Amamos a cada persona como familia. No ayudamos por obligación, sino porque nos importa.
Esperanza
Llevamos esperanza a quienes la necesitan. Un futuro mejor es posible para todos.
Empatía
Sabemos lo que es necesitar ayuda — lo vivimos. No juzgamos, comprendemos.
Respeto
Cero discriminación. Servimos a dominicanos y haitianos por igual. Todos somos iguales ante Dios.
Soñamos en grande porque servimos a un Dios grande.
- 01Ayudar a miles de personas más en EE. UU. y República Dominicana.
- 02Expandirnos a todas las comunidades cercanas que podamos alcanzar.
- 03Seguir combatiendo la desigualdad alimentaria que afecta a tantas familias.
- 04Involucrar a más voluntarios y colaboradores en nuestra misión.
Prometemos nunca perder quiénes somos: ayudar sin mirar raza, color o estatus. Nunca perder la fe, la esperanza, el amor, el respeto y la empatía que nos definen. Estos valores son nuestra brújula.

¿Quieres ser parte de esta historia?
No necesitas ser rico para hacer la diferencia — solo un corazón dispuesto. Lucas y Moisés nos enseñaron que los milagros existen. Juntos, podemos ser el milagro que otros necesitan.
